Las comparaciones son odiosas

Las comparaciones son odiosas

11 julio, 2017.

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Pasamos nuestro tiempo haciendo comparaciones, comparamos en todos los órdenes de la vida: en el súper, en la juguetería, en el cine, ante los canales de televisión, la ropa que nos vamos a poner, para optar por lo que mas nos interesa. Comparamos para elegir.

Cuando estas comparaciones se llevan a cabo entre seres humanos, las consecuencias puedes ser lamentables. A veces, inconscientemente, lo hacemos con nuestros hijos o alumnos. Al comparar, le restamos valor a su desempeño, transmitimos que son inferiores comparativamente hablando, con otros niños. Estas comparaciones les impedirán desarrollar su propia personalidad, pudiendo deteriorarse seriamente, e irán asumiendo un sentimiento de inferioridad.

Comparar a los hijos es un error frecuente pero bastante dañino, que afecta a su autoestima. Las comparaciones intelectuales entre hermanos tienen consecuencias, influyen en su futuro académico, aunque los padres hayan sido muy cuidadosos en criarlos sin diferencias. Lo que creen los padres sobre sus hijos a todos los niveles, puede influir en lo que sus hijos se van a convertir.

Estas comparaciones por parte de los padres, se hacen patentes cuando hay hermanos y lo hacen inconscientemente y sin ningún tipo de maldad. Se compara la edad en que comenzaron a hablar, a caminar, a dejar el chupete, a ir al baño solos, a comer solos, las notas, las aficiones, etc. y lo hacen delante de los niños, como si ellos no captaran la importancia del tema.
En ocasiones nos identificamos más con un hijo que con otro, pero que nos parezcamos, no nos convierte en mejores. Cada hijo, cada persona es diferente y original, ahí radica lo importante.

¿Qué pretendemos al hacer una comparación? Por un lado, motivar a nuestro hijo para que adopte actitudes o conductas que nosotros consideramos mejores, por otro, mostrar como queremos que sean nuestros hijos.

Pero ¿Qué ocurre en realidad con nuestros hijos cuando los comparamos?:

  1. Creamos envidias entre los niños-hermanos
  2. Malogramos su autoestima
  3. Creamos rivalidad con otros niños-hermanos

¿Cómo ayudar al niño a adquirir cualidades o conductas positivas sin comparar?
Reforzando, valorando y apoyando todo comportamiento y actitud adecuada y haciéndoles saber que les aceptamos tal como son, con sus defectos y virtudes y que sus aspectos a mejorar no influyen en nuestro amor por ellos.

Como padres y educadores, hemos de tener y mostrar el interés y cariño suficientes para ver, valorar y fomentar las actitudes y cualidades de nuestros hijos y alumnos, respetando al mismo tiempo las posibles limitaciones existentes.

Julia Gómez Carretero
Psicóloga/Maestra Educación Infantil


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